Recientemente un prestigiado comentarista y escritor se quejaba en la editorial de un diario de circulación nacional de todos los sindicatos de construcción pidiendo su desaparición argumentando la extorsión de que había sido objeto en una pequeña obra de remodelación que llevaba a cabo, por desgracia esta situación no es la excepción , sino la regla ya que en los últimos años un par de docenas de organizaciones “sindicales” dedicadas al latrocinio y pillaje y en el menor de los casos, al simple y llano delito de cobro de “protección” han peinado las obras de manera constante a lo largo y ancho del país exigiendo cobros sin sentido a las personas que ejecutan obras, especialmente las privadas y amenazando con el cierre de la obra, esta expresión más conocida como la “venta de placas” es una actividad que estas “organizaciones” tratan de aplicar a todo aquel que pretenda realizar una obra, por pequeña que sea, normalmente funciona dándole una cierta área a una persona que actúa de comisionista y le entrega un monto mensual al secretario general él a cambio obtiene un territorio para depredar, también en ocasiones este agente comisionista actua dejando un “citatorio” en espera de poder contactar con el encargado de la obra y desde luego el que puede pagar algo por ella , este "citatorio" tiene como objeto el que se presenten en sus oficinas y lleve documentos oficiales de la obra para revisión de los mismos, ya que de no hacerlo le podrá estallar una huelga. Pero si el constructor acude a dicha cita de buena ya lleva las probabilidades en contra ya que estando con ellos, lo obligan a firmar el Contrato Colectivo de Trabajo, para la obra que esté ejecutando, o en el mejor de los casos sustrayéndole una cantidad por los “gastos que esa organización efectuó”, al respecto de estos "citatorios" que dejan dichos Sindicatos, no tienen ningún valor legal, ya que únicamente lo puede citar la Autoridad del Trabajo, por medio de una notificación hecha por un actuario de la Dependencia del Trabajo, por lo que al recibir una notificación o citatorio, debe verificarse que ésta sea de alguna de las Autoridades del Trabajo, tales como la Junta de Conciliación y Arbitraje, Secretaria del Trabajo o Procuraduría para la Defensa del Trabajador.
Pero esta practicas no son por mucho las más agresivas, en la actualidad existen media decena de grupos que en algunos casos se alquilan y en otros trabajan de fijo con un solo sindicato de cualquier forma por lo regular proceden bloqueando las obras y llevando siempre un grupo nutrido de ex convictos en algunos casos armados su procedimiento consiste en amenazar de entrada al Ing. residente con parar la obra si no le firman el Contrato Colectivo de Trabajo, no importa que exista uno debidamente registrado ante la Autoridad respectiva o que los trabajadores no quieran nada con estos caballeros, es mas no importa que no exista un procedimiento legal de huelga, nada es impedimento para que al día siguiente llegue un contingente de entre 30 a 50 bandidos armados golpeado a uno o dos trabajadores y secuestran la fuente de trabajo, no dejando entrar a ningún trabajador a laborar. Entonces empieza la negociación para decidir cuantos cientos de miles de pesos deberá la constructora entregar a este Sindicato, para retirarse y liberar la obra, y la constructora al sentirse presionada y por no quedar mal ante su cliente, accede a sus pretensiones.
Afortunadamente hay constructoras que deciden no negociar con estos malandrines e inician una averiguación ante el Ministerio Público, presentando una denuncia de hechos, las cuales han prosperado, por lo que uno que otro “líder” lo han remitido al reclusorio. Sin embargo, la mayoría no lo hace por varias razones, siendo algunas las penalidades que tienen con su cliente si la obra no se entrega en la fecha acordada, otra y muy importante, que el Ministerio Público no quiere levantar el acta correspondiente, porque alega que es asunto laboral y no un delito, aun cuando se puede acreditar el despojo, secuestro, delincuencia organizada, lesiones, uso de armas de fuego, amenazas y extorsión en grado de tentativa en estos casos procede un acta también en contra de la autoridad que es renuente a actuar De actuar conforme a derecho el Ministerio Público, llevando a cabo un operativo de inmediato, se puede detener en flagrancia a los supuestos líderes sindicales.
Por lo tanto, el Gobierno del Distrito Federal y los Gobiernos Estatales y Municipales al igual que sus respectivas Procuradurías de Justicia, deben tomar cartas en el asunto de manera inmediata pero recordemos dos cosas la primera que la autoridad no procederá si no hay una queja interpuesta y la segunda que las verdaderas organizaciones obreras deben de ser apoyadas por todos los miembros de la sociedad y todos los trabajadores sin excepción tiene que convertirse en parte activa de las decisiones de las organizaciones obreras ya que de desaparecer , verdaderamente nadie velara por sus intereses
Lic. Jose Alcalá L




