En semanas pasadas se han hecho muchas propuestas para que las autoridades puedan auditar a los sindicatos, en especial aquellos que reciben dinero del gobierno federal por diversos conceptos, en algunos casos estas aportaciones son mayúsculas sin embargo, aunque la propuesta resulta valida pues finalmente este dinero que se aporta es de todos los Mexicanos, también puede convertirse en punta de lanza para poder controlar a los sindicatos aun más.
¿Cómo conciliar la genuina necesidad de la supervisión con la injerencia directa en la contabilidad Sindical? Creemos que la aportaciones en muchos casos podrían hacerse por medio de fideicomisos, que consignen directamente el propósito de estos fondos y el dinero pueda llegar a su objetivo, que es la muy golpeada economía de los asociados en su conjunto. La otra, que es la que consideramos más importante, es la declaración patrimonial de los Secretarios Generales así como la supervisión de sus declaraciones fiscales de manera efectiva, es muy sabido que el desvío de fondos en algunas Organizaciones representativas es real y por supuesto en aquellas que son solo simuladas también conocidas como Sindicatos blancos.
Esto ha sido el pan de cada día y aunque es muy importante la independencia de los Sindicatos en sus fondos, es también relevante que el Gobierno debiera supervisar de manera muy puntual y directa a los Secretarios Generales y a sus familiares más cercanos, ya que por medio de estos controles evitaríamos la grosera exhibición de lujo y de franco derroche que algunos líderes hacen. Existen casos de “Secretarios Generales”, que sus Organizaciones no son mayores a una pequeña oficina con un par de escritorios y que en la venta de contratos ganan cantidades muy pingues, que lucen eso sí muy bien con joyas , autos, casas y guardarropas dignos de príncipes árabes o que en el peor de los casos montan viajes de diversión a las Vegas Nevada o Atlántic City y gastan fortunas en el juego , y la prostitución, a esta situación debemos de decir basta, es hora de que nuestras Organizaciones representen debidamente a sus asociados y a la par mantengamos las manos fuera del patrimonio genuino de las agrupaciones al gobierno Federal.
En suma decimos sí al control de los fondos que se les den a las Organizaciones y si a la declaración fiscal de sus ingresos de los Secretarios Generales, para que sirva de freno a la pillería y latrocinio de estos malandrines y caciques que tanto daño han causado, en las filas de la genuina representación obrera y a su vez se frene la injerencia del Gobierno en los asuntos de las Organizaciones Obreras.
Dra. Daniela Urueta



